¿Por qué mi piel es tan sensible?

Estamos seguros que es un poco complicado predecir o comprender que tu piel cambia constantemente; sin embargo, antes de entrar en guerra contigo, pensando que estás haciendo algo mal, considera que hay algunos factores externos (y algunos internos) que le atribuyen a tu piel esa sensibilidad. Primero, algunos puntos a tomar en cuenta:

  1. Para diagnosticar la piel sensible, los dermatólogos suelen buscar reacciones cutáneas como enrojecimiento, sequedad, aspereza e incluso bultos o piel rota.

  2. La sensibilidad de la piel puede ocurrir simplemente como una reacción o puede ser causada por afecciones como rosácea, eczema, dermatitis. Si la sensibilidad de tu piel persiste, consulta a tu dermatólogo o médico de cabecera.

  3. Ente el 60%-70% de las mujeres y el 50-60% de los hombres informan tener algún grado de sensibilidad en la piel, por lo que no estás solo.

Además, una encuesta reciente de 176 personas indica que los cambios climáticos, los productos químicos como el jabón y los contaminantes; así como las hormonas y la salud mental, afectaron la salud de su piel. Aún más, el 78% de los consumidores que afirmaron tener una piel inusualmente sensible, evitaron comprar productos específicos debido a los efectos sensoriales desagradables en la piel2. Estas reacciones suelen ser breves y van acompañadas de indicadores típicos como enrojecimiento, sequedad o picor de piel.

Con tantas razones y formas en que se puede activar la piel, veamos algunos indicadores comunes de la sensibilidad de la piel que incluyen el medio ambiente, las fragancias, los contaminantes y, por último, el estilo de vida.

El Medio Ambiente

Los cambios estacionales en el clima son un factor clave en la sensibilidad de la piel. Últimamente, nuestro clima tiende a ser impredecible, y esto puede afectar tu piel. Considera como reacciona la piel a temperaturas extremas de calor y frío. Si viajas, dejando un ambiente frío, hacía un calor seco o incluso una humedad espesa, puede hacer que la piel reaccione de manera adversa. Tener cremas o lociones con diferentes consistencias puede ayudar a que la piel retenga la humedad sin importar el entorno. También considera agregar humectantes a base de aceite a tu arsenal de cuidado de la piel para mantener la luminosidad y la flexibilidad.

Y aunque la mayoría de las personas se reservan el protector solar para los meses de verano, tener productos con protector SPF durante todo el año ayuda a proteger la barrera de la piel de los rayos UV. El hecho de que el sol no siempre sea visible no significa que los rayos ultravioletas no estén allí. De hecho, la mayoría de las causas de la sensibilidad de nuestra piel, ocurre por cosas que no podemos ver o tocar.

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Fragancias y contaminantes

Si bien amamos las fragancias, a veces pueden ser desagradables para nuestra piel, y potencialmente incluso más si se combinan con los contaminantes en el aire a los que nuestra piel está expuesta a diario. Una forma de comprender mejor el nivel de sensibilidad de tu piel es realizar un seguimiento. Lleva un registro de cuando tu piel experimente irritaciones, tirantez o malestar. Esto puede ayudar a identificar cualquier sensibilidad, así como brindar información a un dermatólogo, en caso de que decidas ver a uno.

También considera usar un gel de baño o un limpiador a base de agua, en lugar de un jabón en barra que a menudo puede secar la piel. Si bien la mayoría de los productos contienen ciertos químicos para tratar las afecciones de la piel, es importante saber cuál de estos reaccionan negativamente en ella, de esta manera puedes determinar qué productos son los mejores para el uso diario. Considera alternativas de productos con poca o ninguna fragancia, o con ingredientes mínimos.

Si es necesario algo más fuerte para tu piel sensible, consulta con un dermatólogo para determinar los mejores productores para tus necesidades.

Nuestro Estilo de Vida

Ya sean mejillas rosadas cuando estamos ansiosos o nerviosos, un poco de sudor al reír o labios secos al amanecer, nuestro cuerpo reacciona tanto a nuestro entorno interno como al externo. Nuestras hormonas, salud mental, y nuestro estilo de vida; puede afectar nuestra piel. Incluso en el ciclo menstrual, es posible que te sientas incómoda por el hecho de que tu piel se irrite fácilmente, esté extremadamente seca o incluso grasosa. A veces puede aparecer un acné menstrual, así que no te alarmes.

El estrés es otro cambio hormonal que se atribuye a la piel sensible y se manifiesta como rubor, enrojecimiento o erupciones. Podemos ayudar a nuestra salud mental, así como a nuestra salud de la piel, al bajar el estrés en nuestro cuerpo.

Encuentra tiempo para relajarte del ajetreo y el bullicio de la vida, ¡y DESCANSA! Mantente activo incorporando prácticas holísticas simples como el yoga o la meditación, un buen ejercicio cardiovascular a la antigua, o tal vez incluso un té de hierbas como parte de tu régimen diario. Cuando los expertos nos alientan a beber agua y comer de manera saludable, es más que una simple palabrería, es por nuestra salud en general, incluida la salud de nuestra piel.

Si bien nuestra piel es compleja, el cómo la cuidamos no tiene por qué serlo.

Si en algún momento tus síntomas aumentan y causan una angustia significativa en tu vida diaria, consulta a tu médico de cabecera o un dermatólogo para averiguar si hay algo más en la historia. A veces, las afecciones de la piel como el eczema o la rosácea se pasan por alto o se descartan, así que no temas abogar por ti cuando lo necesites.

Tener una relación con tu piel puede ayudar a tu proveedor de salud a ofrecer las mejores soluciones, y brindarte la claridad que necesitas para ayudar a que tu piel luzca lo mejor posible.

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1 Farage M. A. (2019). The Prevalence of Sensitive Skin. Frontiers in medicine, 6, 98. https://doi.org/10.3389/fmed.2019.00098

2 Farage M. A. (2019). The Prevalence of Sensitive Skin. Frontiers in medicine, 6, 98. https://doi.org/10.3389/fmed.2019.00098